Aterrizamos Ana, Sandra y yo en Chicago sobre las 15:00 hora local, sin saber si tocaba comer, merendar o cenar.  Después de 14 horas de avión (contando los dos vuelos y sin contar las esperas de embarques y de la odiosa escala en Zurich), no sabes si tu cuerpo es tuyo o lo has ido perdiendo sobrevolando el Océano. También te digo que la ilusión que llevas, borra cualquier signo de jetlagzo perezoso que sientas. Sólo quieres vivirlo todo e intentas mantenerte sin bostezar cada 3 minutos, aunque lo hagas cada 7.

Recuerdo que Chicago nos volvía a recibir y sólo podía sonreír a aquella ciudad que justo un año atrás tanto me había aportado personalmente y que disfruté al 100%. I love Chicago.

Nuestra primera misión, llegar al hotel. Tras registrarnos, salimos a comer con un amigo chicagüense de Sandra. Hablamos de amor, desamor y de la poca dignidad que tenemos cuando nos enamoramos perdidamente, es algo universal. Gran conversación en hispainglish en la cual él también nos acercó a “su cultura” a cambio de algunas palabrotas en español castizo que generó muchas risas.

Como ya conocíamos bien la ciudad, decidimos irnos al hotel a descansar. Mañana empieza nuestra aventura!!!

***Si no conoces Chicago te recomiendo efusivamente que te reserves un par o tres de días para patearla y conocerla, es fantástica.

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Nuestro planning orientativo de la agencia de viajes Vanarasi para el Día 1:

Chicago / Bloomington / Springfield (Illionis) (330 km.)

La agencia de viajes nos contrató el coche en la Hertz por 12 días, con kilometraje ilimitado, sin servicio de grúa, asegurado sólo un conductor y sin nada más. Antes de firmar te ofrecen aumentar el seguro en robo y bla bla bla y si ya se dispara el precio del alquiler, ni te cuento si empiezas a poner extras… Al conducir las tres, (por curiosidad) preguntamos el precio del seguro, ya que en caso de accidente sólo cubriría a la persona que sale en contrato y creo recordar que eran unos 45€ por persona y día, sino era más. Ozú, 1.000€ extras. Decidimos poner sólo a Ana en contrato dándonos un codazo y prometiendo conducir con cuidado. Para finalizar con el tema coche, cabe decir que tuvimos una penalización de unos 500 $ al recoger en Chicago y lo dejalo en Los Ángeles, como te quedas?

Tras el papeleo y todavía con la cabeza como un bombo de tanto dólar-euro, recuperamos esa risa absurda que provoca la ilusión mezclada con el nerviosismo. Llaves en el contacto, motor en marcha, empezamos la Ruta 66!!!

Un momento… Estamos en el pleno centro de Chicago, pa donde tiro???!!!

Comenté el el post anterior (pincha aquí si te lo perdiste) que llevábamos una guía que nos facilitó mucho el trayecto: “Ruta 66 Mi sueño y pasión” por Victor Muntané Pavillard. Así que nuestro primer destino con ayuda del GPS y siguiendo las indicaciones para empezar la ruta, fue Joliet.

Video (02:17) que reproduce fielmente como fue nuestra salida de Chicago:

  • Joliet

Primera parada y con muchas ganas de hacer fotos. (Al principio no queríamos saber que “teníamos que ver”, somos así de chulas.) Y nuestro “principio de ignorancia” funcionó: Tachán!!! Sorpresa!!!

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Old Joliet Prision. Una majestuosa cárcel, en perfecto estado de conservación pero presuntamente “abandonada”. Protagonista de diferentes pelis conocidas, como The Blues Brothers (Granujas a todo ritmo), Weeds (Hombres marcados) de Nick Nolte, Natural Born Killers (Nacidos para matar), entre otros grandes tútilos, pero… agárrate: aquí se grabó Prison Break. Si eres un fricazo de Series TV, es visita obligada. #gallinadepiel

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¿Y lo peor? Un gran agujero en la verja que invita a entrar sin gran esfuerzo. A pesar de que todo está informado de que es “Propiedad del Estado. No Entrar”, es una tentación para los aficionados a las fotos y a las series!

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Desde donde estábamos se veía la recepción de la cárcel… cristales rotos… eso es una puerta abierta?, una invitación?, y/o una provocación!!!???

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Como venga la poli y os pille… os dejo a las dos en el cuartelillo y me voy yo sola a hacer la Ruta 66!!! La primera parada y ya la vais a liar!!! Se escuchaba a Ana… (Ana es Pepito Grillo, la voz de nuestra  conciencia).

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Sandra y yo nos miramos.

– ¿Entramos, no?

Sin hacer caso de las advertencias de Ana… nos colamos por el perfecto agujero.

Una vez dentro del recinto, dos pasos hacia la recepción y una alarma empezó a sonar. Nos miramos ojipláticas. OK, lo hemos entendido. Propiedad del Estado, no entrar. Nos faltó tiempo para salir de allí y meternos en el coche dirección a Willmington, nuestro próximo destino.

  • Willmington

Una vez en el coche y al salir disparadas nos dimos cuenta al ojear la guía de Víctor de que nos habíamos dejado cosas por ver en Joliet, así que pasamos de nuestro “principio de ignorancia” y decidimos buscar los sitios de interés propuestos por el Sr. Muntané.

El primero era encontrar el Diner Launching Pad, junto al gran astronauta Gigante Verde. Dicen que es obligatorio hacerse foto con él para poder completar la Ruta 66. #frikisupersticiones

Y lo encontramos!

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Y sí que era un astronauta, y verde, y muy gigante!!! Y nos hicimos la foto, claro. Queríamos completar la Ruta 66!!!

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Justo enfrente, el gigante verde indica que has llegado al restaurante Launching Pad.

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Se inauguró en el 1.960 y ahora está cerrado desde el año 2.012 a causa de la crisis económica. Qué pena! Es chulísimo!!!

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  • Braidwood

Fue nuestro siguiente destino y nos encontramos con un restaurante de película! El maravilloso The Polk-A-Dot Drive It

En pleno funcionamiento, este diner estaba lleno de gente desayunando. Yo pensaba que esto estaba más orientado al reclamo turístico (que también), pero los autóctonos hacen uso de estos locales con total normalidad, desayunan, comen… y tanto los clientes como los propietarios son amigables con los turistas que nos acercamos a fotografiar o tomarnos un café horroroso en su hábitat. Todos curioseaban sobre nuestro lugar de procedencia y/o hacia dónde nos dirigimos. Con la ayuda de Sandra (la Intérprete), que nos iba traduciendo (a su peculiar manera), pudimos enterarnos de muchísimos detalles que nos explicaban de todos los lugares donde parábamos. Te podrías pasar horas hablando con ellos y escuchando sus anécdotas.

Nota importante: Desde el primer día decidí rechazar amablemente el café y pedir Coke, odio el café americano. I’m sorry.

Y antes de irnos… no pudimos evitar hacer el turista al más estilo Esteso con los famosillos de la época! También eran una provocación!!!

Basta de fotos chorras, seguimos la Ruta 66!!!

  • Dwight

Oh!!! Allí nos encontramos por primera vez con una mítica gasolinera de la Ruta 66, de esas que tienen encanto, que has visto fotos de #toquisqui. Amber-Becker Texaco, no te la puedes perder!

La gasolinera por dentro es un auténtico museo. La amable Señora Theresa nos dio infinidad de explicaciones pacientemente mientras hacíamos fotos y flipábamos con todo lo que allí había. Nos dejó subir a un coche de bomberos de la época, tocar la campana, nos invitó a firmar en el libro de visitas (como en todos los sitios, cuesta negarse), nos dio chupa-chups a cada una, nos ofreció café, coke y hasta nos regaló un pin de la Ruta 66 que nos acompañó todo el viaje!

Cabe decir que todos estos lugares que visitas en la Ruta 66 son de entrada libre, que tienen un “bote” por si quieres dejar propina. Cómo te vas a ir sin dejar unos Dólares cuando la dulce Theresa ha estado “perdiendo” su maravilloso tiempo con las tres locas!!!??? Pero la verdad es que ni miran cuanto dinero dejas o si no dejas. Los Americanos son amables por naturaleza.

  • Odell

Odell, como el gran cantante Tom Odell, un mini pueblo con otra maravillosa gasolinera cargada de recuerdos.

Y al salir de Odell, un taller en funcionamiento con foto, como solemos decir los aficionados a la fotografía…

Hay tantos detalles y tan poco tiempo…

Entre Dwight y Pontiac (ahora vamos y te cuento que hay) tuvimos que parar, freno de mano, motor parado, 4 intermitentes y como locas volvíamos a los grititos nerviosos, ilusionadas, lo que teníamos ante nuestros ojos era para fotografiarlo y más para tocarlo!!!

La auténtica, la genuina carretera original RUTA 66!!!

Durante un ratito se circula paralelamente a la antigua carretera, curioso de ver. Hasta casi al final del la Ruta 66, en el pueblo de Arcadia (California) pudimos circular por ella, aunque fueron sólo unos metros!

  • Pontiac

Pontiac es un pueblo acojonante, precioso y con mucho para ver! Pontiac es una de mis espinitas de este viaje. Ya era muy tarde cuando llegamos, los museos estaban cerrados aunque hicimos tiempo para ver uno, estábamos hambrientas, cansadas y buscábamos un Diner en especial donde comer (recomendado por Sergio)que nos costó mucho encontrarlo y cuando dimos con él, estaba cerrado!

Comimos en el De_Long’s Casual Dinning, justo al lado del museo de coches, delante de la Iglesia. Comida muy buena, la camarera súper amable. La bebida te la cobran una vez y te van rellenando los vasos continuamente, después con lo que sobra tanto de bebida y comida te lo ponen para llevar. Ese día no nos sobró nada!!!

Busca la oficina turística que te dan planos del pueblo, con la curiosidad de que si sigues las pisadas pintadas en el suelo de color azul vas a los museos que son alucinantes, si sigues las pisadas de color rojo, vas a los murales que están repartidos por todo el pueblo y son igual o más chulos!

A mi no me va mucho el tema coches, pero reconozco que me encantó un museo que visitamos donde amablemente un señor preguntó al encargado por un modelo y orgullosamente lo arrancó para mostrarlo. El ruido de aquel motor era ensordecedor y ponía los pelos de punta! No me preguntes qué coche, pero era muy antiguo y sonaba genial.

Y el museo que visitamos en la carretera principal… Muy recomendable!

La verdad es que en la guía que llevábamos no hacía mención especial a Pontiac, pero si me haces caso, ves con tiempo para visitarlo, a mi personalmente me gustó mucho!!! Y todavía siento la pena de que me he quedado con muchas cosas por fotografiar allí!

Como novatas en ruta que éramos y al llevar los hoteles contratados desde aquí, el tiempo nos apremiaba, miedo a no llegar a tiempo a ningún lado y no sabíamos si estábamos parando mucho o poco, sabíamos que teníamos que llegar a Sprinfield (Illinois) y todavía teníamos que pasar por Atlanta.

El siguiente pueblo era Normal y Bloomington pero nos perdimos… recuperamos la Ruta 66 llegando a Atlanta.

  • Atlanta

Aquí teníamos que buscar el famoso gigante del “perrito caliente”, y también lo encontramos. Ya he comentado en alguna ocasión que llegar a los pueblos y buscar los puntos de interés turístico es como hacer una gincana!!!

 La verdad es que estuvimos muy poco tiempo en Atlanta, pero era un pueblo con encanto también muy recomendable.

Y ya cansadas o casi muertas, mientras el atardecer naranja nos acompañaba, decidimos dirigimos directas al hotel en Springfield (Illinois) sin hacer más fotos. En este Springfield que vimos de pasada, capital del Estado de Illinois, es conocida por la “Tierra de Lincoln” donde descansan sus restos, que por agotamiento, no fuimos a visitar.

Todos relacionamos Springfield con los Simpson (no me digas que tú no!), pero en realidad hay 7 Springfield en EEUU y no se sabe en cual exactamente se han inspirado para hacer la serie, ya que hay de todos ellos características que te hacen pensar que es de alguno en especial, aunque en realidad es de todos en general!

Total millas de la primera etapa: 220 (354,056 kilómetros).

Otros post publicados de la Ruta 66:

Entrevista en el Blog Tú a Chicago y yo a Barcelona

Proyecto Ruta 66

Ruta 66 – Día 0

Antes de dar gas

Próxima etapa: Día 2 – Springfield (Illinois) – St.Louis (165 km.)

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