Podemos pedir deseos cuando se nos cae una pestaña, la depositamos en el dorso la mano cerrando el puño y la soplamos. Vigila quitar esas traicioneras legañas pegajosas no sea que soples y se quede enganchá. No estamos a estas alturas de la película para decepciones, que ese deseo deseado ya no se cumpliría. #cuidao

También cuando nos encontramos un Diente de León o cuando un delicado “angelito” aterriza cerca de nosotros, los pedimos. Con estos últimos hay que tener precaución, si pides tu deseo y el aire te lo devuelve maaaaalo, no se cumple. Se soluciona con unas nociones básicas de meteorología antes de soplar para controlar la dirección del aire. Y ya que menciono los Dientes de León… me pasó una vez que soplé uno y la planta se quedó igual, así me va… No lo he vuelto a intentar, mi capacidad pulmonar no me da para arriesgar deseos.

Cuando inauguramos año tras las campanadas, cada 31 de Diciembre o en su defecto ya el 1 de Enero, solemos decir que tenemos propósitos pero en realidad sólo es el deseo de tener fuerza de voluntad: empezar la dieta, dejar de fumar, estudiar inglés…#blablabla que esos propósitos se cumplan, es el máximo deseo que tenemos. Créeme, 12 uvas no aportan el convencimiento necesario o al menos a mí…

Y lo de pedir que te toque la primitiva o el euro millón está muy bien, pero primero gástate la pasta cada semana, es cuestión de tener más fe que el Alcoyano y analizar estadísticas, no malgastes un deseo en caso de que no apuestes. #seamosrealistas

Una estrella fugaz en el firmamento… van tan rápido que por norma general reaccionamos tarde y en caso de que no tengas muy claro el deseo, se caduca la sesión y tu password. Hecha la Ley hecha la trampa, lo mejor para asegurarse es hacer una gran lista de deseos para el verano y perder horas de sueño contemplando las Perseidas (que por cierto este año se esperan para el 12 de Agosto, pasada la medianoche #tomanota) e ir pidiendo deseos a destajo mientras las vemos. Siempre me pone la piel de gallina ver una estrella fugaz inesperada #soyunasensiblonaenelfondo y esa sensación nunca me deja reponerme a tiempo para pedir mi deseo.

Y cómo no! Soplando las velas de nuestro pastel de aniversario (felicidades, por cierto #yatusabeh) esos deseos son los más legítimos. Me encanta ver la cara de la gente mientras piensa su deseo de cumple. Y las velas impacientes tintinean esperando cumplir su función y recibir por fin los aplausos. Quizás ese aire que expulsamos al soplarlas contenga todavía el eco de nuestras palabras silenciadas. ¿Qué habrá pedido? Siempre pienso cuando veo a alguien detrás de su pastel #curiosaqueesuna

Los deseos, son tan innecesarios como necesarios. ¿A qué sí? No aportan, pero yo no imagino mi ilusoria vida sin ellos.

Yo te animo a que los sigas teniendo, que no dejes de creer en esa parte tan mística que nos hace más humanos y sobretodo que no los expliques, resérvatelos para ti y en cuanto tengas la mínima oportunidad… cierra fuerte los ojos y pide otro deseo!

Y hablando de deseos… hoy más que nunca te deseo que tengas un gran día!

Fotografía cedida por SantiMB
Post dedicado a mi hijo Daniel en su onomástica y por “su fe” en los deseos.

 

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