Evolucionamos… y menos mal… muchas veces en solitario me hago esta reflexión.

No es que cambiemos de bando por un interés en concreto, ni tengamos una repentina opinión sobre algo que antes no teníamos. Nos vamos adaptando a nosotros mismos. Hay cosas que cambian para que nada cambie, para que sigamos igual. Pasamos por etapas donde nos dedicamos más a nuestra soledad, otras por las que salimos a divertirnos con excesiva frecuencia, por las que buscamos compartir absolutamente todo, por las que nos gusta sólo escuchar o por las que queremos hablar con cualquiera explicándoles nuestra vida.

No pienso igual que cuando tenía 20 años, ni con la misma fuerza o radicalidad, ni me dejo seducir por un rápido momento bucólico como antes, (la disciplina de la no-ingenuidad se trabaja con los años y por las hostias) pero conservo la pasión de las cosas que me gustan y las que no.

Supongo que tiene razón Maiakovski cuando escribió que “los sueños de juventud se estrellan contra la realidad de la vida cotidiana”, cuando maduramos lo vemos. Hay quién sigue al sol todavía muy verde a pesar de la edad.

Las cosas se complican cuando no somos conscientes de que tenemos más de lo que necesitamos y nos empeñamos en tener lo que deseamos (tangible o no tangible).

Fue mi caso durante un largo tiempo. Mi destino está en seguir con mi vida en solitario. No sabía que no lo necesitaba, sólo lo deseaba. Formar parte de otra persona y vivir una duradera historia de amor, no está hecho para mí, a las pruebas me remito y realmente lo creo desde hace años! Tenemos derecho a equivocarnos, pero no a condenarnos de por vida con nuestro error cayendo en enteca por ello, que también me ha pasado y fui inflexible conmigo misma.

Con la evolución, pasan personas por nuestra vida, muchas, en mi caso no podría escribir sus nombres en un papel, ni de los últimos 5 años, me dejaría a tantas que ni lo intento. Me siento orgullosa de haber compartido en su momento con todas ellas mi tiempo y agradecida de que ellas conmigo también, quizás es lo que más valoro de todo al fin y al cabo, el tiempo de las personas. El tiempo no lo tenemos, simplemente pasa, no tiene precio y no se recupera, #pajamentalgratuita que también me recuerdo muy a menudo.

Estas personas se me han aproximado, han estado una temporada más corta o más larga, otras aún están, y las que se han ido…, quizás es para dar paso a otras, o no necesariamente… Que la gente se aparte de nuestras vidas no es triste, no es angustioso, ni negativo, ni tan solo injusto, es evolución para ambas partes.

Y tal como pasan personas, pasan trenes por nuestra vida y decidimos subirnos o no y una vez subidos, bajar en la próxima parada o seguir relajados observando el paisaje conversando con el de al lado o simplemente en silencio, compartiendo. “Todos vivimos bajo el mismo cielo, pero ninguno tiene el mismo horizonte”. Arrieros somos y en los transbordos nos encontraremos. Por eso, en ocasiones coincidimos en algunos trenes aunque llevemos destinos diferentes.

En mi evolución voy adquiriendo una buena base como es a sentir (sí, a mis 41 pasados), a querer (a mí y a los míos), a olvidar (lo trágico, todo lo malo), a amar (con locura), a disfrutar (de todo por poco que sea), a perdonar (primero a mí misma y luego a los demás), a reconocer  [palabra que he escrito del revés y no te has dado ni cuenta] ( mis errores principalmente), a ser lacónica (abandoné mis discursos), a ser flexible (con los demás) y principalmente a aceptar (lo que va llegando, me guste o no) que no es lo mismo que a tragar (ojo!).

Y para finalizar, cabe destacar que existe entre nosotros una minoría a los que denomino Pokemon Legendarios, (a los cuales durante mucho tiempo me he sentido identificada erróneamente). Son personas que no evolucionan pero son los más fuertes. Se mantienen firmes en su condición, cuadriculados, herméticos, infranqueables, que quizás necesitan ayuda y no la piden; tampoco la aceptan si la ofreces. Son únicos y por tanto no pueden reproducirse al no tener ni pareja ni género, pero ahí andan, fieles a su inexorable pensamiento. Tiene que haber de todo y saber aceptarlos en caso de que los detectes y quieras mantenerlos de compañeros de asiento en tu tren.

“Todos encontrarían su propia vida mucho más interesante, si dejaran de compararla con los demás”.

Te deseo que pases un buen día!

Imagen: Chicago, The Loop. Septiembre 2015

En memoria a los que compartieron tren conmigo en alguna ocasión. Gracias!!!

Sia – Alive

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