Hoy la he visto y se me ha paralizado unos segundos el corazón.

Porque yo sí que escuché su voz en alguna ocasión con la dulzura que desprendía, porque vi durante un año muchas fotos de ella y su tierna mirada, quizás porque me hacía recordar a la relación que tenía con mi madre y necesitaba adoptarla políticamente, porque ella es muy mami y me provocan admiración y respeto este tipo de mujeres.

Ella no sabe quién soy yo, no me reconocería en un #facetoface, aunque conoce de mi existencia…

Y me he sentido mal por la curiosa sensación de estar mirándola sin ser vista y no dirigirle más que diversos vistazos de soslayo, miradas rápidas, para que no se sienta observada.

No, no nos hemos cruzado miradas, ya he tenido cuidado.

Recuperadas las pulsaciones, he recordado las veces me había imaginado con ella paseando, comiendo, charlando pasaudamente, tomando una taza de su café analógico, comentando libros y hasta riendo con una copa de cava, que a las dos nos gusta.

En ese momento no he añorado a su hijo con quién tantos proyectos soñé, sino a ella con melancolía de la relación ilusoria que pudimos haber tenido.

En dos ocasiones, cancelé la transferencia de archivos comprimíos de 700 libros para su e-book, porque los conseguí para compartirlos con ella, me hacía mucha ilusión que los disfrutara, es una devoradora de letras, me consta.

Se los estaba enviando a su hijo, pero a medida que el wetransfer lo cargaba, el % me hacía pensar en lo que comporta recibir un correo mío aunque no sea él su destinatario y de contenido ajeno, es más complejo que la felicidad que me causa que los tenga. Cancelar, y así dos veces. Ya decidí que no habría una tercera, todo tiene su espacio/tiempo y en este caso, también caducó su sesión en la parcela que le correspondía en mi pensamiento.

Sí, un poco su inexistente pérdida también me afectó en su momento. Siempre creí que nos hubiésemos entendido, pero tampoco nos dio esa oportunidad, muy lícito.

Semáforo en verde (bueno…), suspiro (qué lástima…), negación con la cabeza (que le vamos a hacer…), encogimiento de hombros con levantamiento de cejas (es lo que hay), subida de volumen (ahora es ahora) (en la radio suena I’m happy – Pharrell Williams), tiene gracia… ahora sí veo las señales, sonrío (la vida sigue) y primera (go!).

También le deseo una buena vida.

Aplausos.

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