Por las noches, desde hace más de un año y medio, cuando ceno con los niños nos hacemos dos preguntas básicas que son de obligada respuesta, se pueden desarrollar o no (normalmente lo hacen), eso es al gusto del consumidor. Hay noches en que están más receptivos y surgen infinidad de preguntas más que me acercan a saber cómo y de que manera viven cuando no están en casa. Me ayuda a saber lo que les preocupa, lo que les emociona, lo que no soportan y lo que están deseando que pase.

Los tres respondemos y en ocasiones si tenemos invitados a cenar, también pasan por el interrogatorio, como está en nuestra casa, son nuestras normas #sesiente.

Son dos preguntas tan simples que parecen absurdas, pero te aseguro que algunas veces cuesta responder:

Qué es lo peor que te ha pasado hoy?
Qué es lo mejor que te ha pasado hoy?

A mí personalmente me gusta empezar por la “mala” y acabar con la buena para dejar un buen sabor de boca… Pienso que cuanto antes te quites lo que te ha causado malestar, antes saboreas lo positivo. Cuando ellos inician el juego siempre, siempre, siempre empiezan por la “buena”, lo tengo más que comprobado, es muy fácil hablar de lo que les gusta y les cuesta expresar lo que les desagrada.

La disposición en la mesa también es importante, yo me siento en la punta y los tengo a mi derecha y a izquierda, ellos se miran de frente. Estamos más apretujados quizás, pero nos ahorramos el consultar el Excel: “hoy te toca sentarte a mi lado, ayer te sentaste con ella/él”. También me va bien para poder tocarles, los tengo a mano a los dos. Me gusta tocarlos al hablar.

Hay días que cuando me toca responder “qué es lo mejor que me ha pasado hoy”, tengo que pensar!!! Juego con ventaja porque siempre soy la última en contestar. Días donde tienes esa sensación de que ha pasado sin pena ni gloria, que no hay nada a destacar, que no has tenido nada emocionante, ninguna noticia digna de mención y que la rutina se apodera de ti.

Pero soy consciente de que dispongo durante el día de muchísimas micro satisfacciones.

Me encanta dejar el coche aparcado al sol y cuando salgo de trabajar a las 14:00 meterme en él y notar el calor en mi cuerpo, sea verano o invierno. Me apasiona secarme las lágrimas de la risa y quejarme de que estoy perdiendo el rimmel por momentos. Me gusta la sensación cuando me estoy durmiendo con el ebook entre las manos y me pesan los párpados y se me cierran. Ver un capítulo de cualquier Serie TV que esté siguiendo y quedarme con ganas de ver el siguiente. Me gusta cuando mis hijos sin decirme nada se me acercan y me abrazan. También cuando me dicen “mamita”. Me encanta el primer sorbo de café cada mañana. Me gusta ponerme los tejanos recién sacados de la secadora, es como si los estrenara. Me gustan las sonrisas silenciosas de la gente y mucho más esas sonrisas sin motivo. Adoro el momento que estoy sola regando mis plantas las noches de verano cuando todos duermen. Entre millones de pequeñas cosas más…

¿Cómo explicarles que cualquier micro placer ha sido lo mejor de mi día? ¿Cómo hacerles ver que esos detalles sólo los valoras con los años?

Te deseo que tengas un buen día cargado de cosas “buenas” y si alguien te pregunta qué es lo mejor que te ha pasado, tengas que pensar mucho para quedarte sólo con una!

😉

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