“Sólo existen dos días al año en los que no se puede hacer nada, uno se llama ayer y el otro mañana, por lo tanto hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir”.

Y cómo desde hace año y medio, cada día recibo una frase célebre por parte de mi amigo Tox que me alegra las mañanas y me endulza el café. Algunas me hacen sonreír, otras debatir, en ocasiones tan sólo asentir con certeza, y hay citas como las de hoy que me emocionan…

Supongo que en la adversidad es cuando más audaz te vuelves (dicen), pero a la vez se generan muchas más dudas porque estás susceptible a una repentina caída que anule proyectos, planes, propósitos…

Me llega en un buen momento, todo sea dicho, aunque he podido disfrutar poco de mí, sin apenas tregua, porque ahora es cuando me había recuperado, olvidado de todo lo malo y más fuerte me sentía, como Popeye después de comerse una lata de espinacas. ¿Puedes visualizarme levantando los brazos y mostrando biceps?

El otro día giré la cabeza y miré atrás. Pensaba que no volvería a entrar en esa habitación imaginaria a buscar consuelo entre suspiros y susurros, los provoqué porque ya no aparecen solos, pero mi razón de peso y también porque me dió la gana, me transportaron a la añoranza durante unas horas.

Como dijo Albert Espinosa: “Lo mejor de recordar es que puedes regresar cuando lo deseas, nadie te puede robar eso”.

Me abracé al calendario dos años atrás y recuperé sus confortables miradas azules o verdes, aquellas que me parecían honestas y no aparentaban estar dañadas. Ya no recuerdo su voz y tampoco voy a remasterizarla. Y me bastó para calmar mi #momentodrama autista.

No, no me castigué por haber querido compartir en la distancia y en silencio aquel sentimiento que me invadía con él.

Pues oye, todo quedó ahí, no es tan malo.

La pena y la incertidumbre (en la misma proporción), me empuja ahora a saltar de mi tan ansiada zona de confort y sin elegirlo esta vez. Debe ser que los últimos acontecimientos me llevan a un futuro incierto, a desempolvar pesados libros que no me apetece volver a tocar, a revivir una huida de vuelta, al fin y al cabo.

Reconozco que está siendo un año exageradamente agitado en lo que emociones se refiere. Si esto era una prueba para mi corazón, he sacado matrícula de honor, tengo el poder para autoevaluarme, mejor que yo no me conoce nadie.

Lo positivo es que he aprendido a mimarme, a cuidarme, a desconfiar amablemente de lo fácil, de lo rosa, de lo perfecto. Diferencio a leguas un lobo con piel de cordero, las lágrimas de cocodrilo que sólo las asocio al placer como una amantis religiosa y las manos que se estrechan con poca firmeza… las desecho.

Mi protección es extrema y mi autocontrol máximo. Me aplico a diario aceite Johnson’s para que me resbale todo en su justa medida, y con la lección aprendida de aquel maravilloso anuncio me coloco un #porqueyolovalgo.

Hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir.

¡Qué tengas un buen día!

Hoy nos acompaña de fondo Indigos con “Take the Lead” es algo de Folk y Blues, con un toque Country.

Para mi sus letras son un poco #wecan en todas las canciones, muy optimistas.

Me perdí el último concierto en directo no hace mucho en Cerdanyola (Barcelona), en alerta roja buscando el próximo!

Gracias a la sugerencia de mi amiga Mireia T., a la que adoro, hoy los podemos disfrutar.

Los que la conocen saben que tiene una preciosa sonrisa (que me tiene enamorá), unos ojos que siempre le brillan emocionados, llenos de vida y da unos abrazos cojonudos!!!

Moltes gràcies per ser-hi!!!

😉

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