“Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.”

Françoise Sagan

Recuerdo aquella tarde terraceando en Delta de l’Ebre hace algunos años. Era domingo y ya estaba añorada (como siempre), porque volvíamos a casa y siempre con esa extraña sensación de que mi sitio está allí, entre reflejos, nubes blancas, el chicharreo de las cigarras, olor a sal y arrozales en verano; entre tierra seca, agrietada, silencio, aire gélido y extensa variedad de aves en invierno.

Y justo antes de levantarnos me fijé en el vaso que había contenido mi café con hielo. Citaba la frase que encabeza este post y la leí dos veces. No la entendí.

Simplemente unas palabras ordenadas que daban una presunta acepción al caligrama me llamó la atención y cosa que nunca he hecho, ese vaso acabó en mi bolso de mano. #noseporqueoiga

Sin ganas de justificarme, ni de dar explicaciones absurdas ahora mismo, me he reconocido con el tiempo, que nunca había amado con la intensidad que amé después para haberla podido analizar en aquel momento y saber que transmitía. Siempre con mi deje superficial…, más la forma que el fondo…

Hace unos días las cintas que decoran mi terraza, sufrieron un accidente doméstico (pelotazo de los niños jugando), un pequeño esqueje acabó por el suelo, busqué algún vaso para meterlo en agua y de paso que sirviera para decorar mi blanquita mesa de trabajo, y me encontré con él.

Lo veo cada día durante horas, pero la última vez que cambié el agua al pequeño esqueje y lo dejé en la mesa de nuevo, sólo las palabras amar y comprender me desafiaban de frente. (Más señales!!!).

De la misma manera que me vino a la cabeza esta canción que me envió un amante con su previa interpretación, (la había escuchado millones de veces y cuando se enamoró la entendió, según él), esa cita que me había acompañado durante años encerrada en el armario de la cocina…, luego la apliqué a mi relación con él y otras que he vivido, con un resultado que resume mi todo.

No, no nos comprendimos (ni yo a él/ellos, ni él/ellos a mi), con el tiempo vi que en mi última y más sonada relación, fuimos dos víctimas de la pasión, invidentes de amor y con cierta sentencia caótica anunciada, que todo el mundo sabía menos nosotros… o sí… posiblemente sí que lo sabíamos, pero decimos quemarnos y acabar como el rosario de la aurora. Con los otros sin menos aurora pero sí que algún rosario, las relaciones finalizaron sin llegar a ser benditas.

Y aunque ya es tarde para nosotros #comprender(nos), pude #aprender y saber que es más importante lo que se cita que #elquerer.

Hoy sólo puedo transmitir lo que he ido asumiendo en estos años de experiencias malas, muy malas y peores (de las buenas no se aprende, sólo nutren y son para uno mismo) y ésta es una de las que son #dignas de mencionar cuando alguien pasa un momento complicado en su relación: compréndele con todo el amor que sientas!!! Ya que lo hacemos totalmente al revés desde el inicio de cualquier relación, primero amamos y luego intentamos entender, normalmente siempre es tarde.

Si comprediéramos un pelín más a nuestra pareja, podríamos disfrutar del amor más puro (si cabe) y no egoísta como lo vivimos actualmente. Eso sí, no te maltrates si la relación ya ha acabado, porque ahora sólo te serviría para culparte y no es tu culpa, siempre es cosa de dos, tampoco la otra persona te comprendió, sólo tenlo en cuenta para las venideras y nunca dejes de ser tú, aunque cueste encontrar a alguien que pueda comprender y querer(te).

Love!

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